La mirla y la mariposa
Hace ya unas semanas mi padre entró en casa diciéndome que le tenía que ayudar, que me traía una sorpresa. Yo estaba enfrascado con la lectura del último libro que ha caído en mis manos y le dije que en cuanto acabara el capítulo le ayudaba, pero un sonido me hizo apartar la vista de las páginas. Al principio no lo había oído bien, pero luego sonó de nuevo y esta vez de forma muy nítida, era el chillido de un ave atrapada, no había duda. Corrí a la sala y allí estaba mi padre con una jaula entre sus brazos de la que luchaba por escapar una cría de mirlo. El pollo estaba bien desarrollado y casi del todo emplumado, lo saqué de entre los barrotes con cuidado de no dañarle las alas. Miré las plumas de color pardusco y aprecié que todavía le quedaba algo de plumón en la nuca y en el vientre. Además tenía el pico pelado de fortarlo con las paredes de la jaula. A continuación soplé en su pecho para ver cómo estaba la quilla y los músculos del vuelo y comprobé que el pobre bicho era todo hues...